miércoles, febrero 25

Viento a favor

Justo cuando va a decidir, viene a su mente el recuerdo de 4 años atrás, con otra persona en mente, con desastroso resultado. Aquella vez, dos años de relación le impedían pensar en algo distinto a un futuro los dos juntos, casados, felices y contentos hasta cuando no. Recordó la emoción que sentía al pensar en el matrimonio, en despertar con ella cada día, con ella y los eventuales hijos; le daba miedo, pero también un sentimiento de paz, de que era lo correcto. Sin embargo, aquella vez no llegó a comprar el anillo, una emergencia familiar se lo impidió, coincidiendo con un cambio en la actitud de su novia, cada vez más ocupada y menos cariñosa. Cuando por fin tuvo de nuevo el dinero para la argolla, ya no tenía la ilusión. Siguió con ella un par de meses, hasta que se estrellaron. Todo eso recuerda en un segundo que dura lo suficiente para que la encargada de la tienda le pregunte si se encuentra bien. Señala un anillo, respira profundo y sonríe. Esta vez es otra persona, otra circunstancia, es el presente que no se repite y que no va a dejar pasar por estar viendo haciendo atrás.

sábado, febrero 21

Sólo tú

A veces se acuerda de su gran amor, ese que no fue para siempre, el que terminó dejándola con cajas y cajas llenas de recuerdos. A veces piensa que así debe sentirse una viuda, pero al menos ellas pueden hablar de sus esposos muertos y rara vez les dirán “súperalo”. Ni siquiera se trata de que lo extrañe, o lo quiera de vuelta. Sabe bien que esa relación terminó, murió lentamente y fue lo mejor. Sucede que esa relación duró diez años. Diez años cuando tu edad es 25, no es poco ni es mucho, es bastante. Son tantos los recuerdos, tantas las memorias, tantas las maneras de perderse en ellas. ¿Qué se hace con ellas? Los regalos, los recuerdos físicos se pueden tirar, o conservar a conveniencia, pero algo tan intangible como la memoria ¿quién la controla? ¿quién realmente vive una década sólo para terminar ignorando cada momento, cada recuerdo, cada pequeño detalle?

martes, febrero 17

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Escribo palabras en líneas dentro de mi imaginación ya que no vienen a mi cuando estoy sentada frente a una página en blanco. Me levanto para guardar la ropa lavada en el día y entonces se me ocurre que el tiempo se repite, que no importa que no escriba a diario, ya todo está escrito. Mejor o peor pero existe ya. Los deseos de una niña con Leucemia, las canciones que llevan a alguien a suicidarse, la historia de una guerra por una mujer que no lo merece, la frase anterior a mitad de una canción, la relación entre jefe y empleada, el despertar sexual de una quinceañera y la inducción al sado de una licenciada, hasta la comparación entre todas esas historias ya se ha escrito. Doblo calcetines, organizo brassieres según el arcoiris y meto calzones en un baúl que fue centro de mesa en una fiesta infantil. Las palabras siguen danzando en mi mente, su fiesta terminará cuando yo terminé de colgar blusas y suéteres y vuelva a sentarme enfrente de esa hoja sin rayas.

sábado, febrero 14

Fue la reina

Salta por la ventana pero asegúrate de caer en la rama dorada plateada de ese árbol. Con las manos, muévete tres espacios a la izquierda y suéltate para caer en la casa vertical del perro. Encoje las piernas y camina hasta que haya una esquina que doblar, ahí podrás estirarte mientras bajas tres escaleras de caracol, cada una empieza donde termina la otra, pero no te bajes la cuarta o volverás al cuarto de la ventana. Camina diez pasos, da tres brincos, esquiva los perros aunque no temas, acaricia los gatos, besa el conejo, toma el té, tira los panecillo, sube al reloj de cu-cú, cuenta hasta mil, cierra los ojos y despertarás en tu trono de concreto, con tus súbditos y tu corte real observando. Serás la feliz reina del mágico país mientras, en aquel cuarto, personas observaran por la ventana tu cuerpo estrellado contra el concreto.

martes, febrero 10

Bsides

Lado A
No podía creerlo. Había visto en películas que acercarte a una chica, una amiga para decirle las ganas que tenias de acostarte con ella, era algo que salía mal. A veces no en el momento pero después, siempre había consecuencias. De todas maneras se armó de valor para decirle ¡y ella había respondido que tenía las mismas ganas! Ya había pasado un mes y no había consecuencias, estaba todo bien, en paz.

 Lado B
Le gustaba ese chico, de verdad le gustaba. Cuando se acercó a ella y le dijo, no pudo pensar en decirle lo mucho que había pensado en una relación con él. Se había emocionado tanto que sólo pudo decir que sentía lo mismo, las mismas ganas. Lo conocía para saber que no era de esos chicos malos que se acuestan con una distinta cada semana, que no hablaba mal de nadie y que sus relaciones había sido serias. Ni siquiera había rumores de algo malo. Podría empezarlos ella, después de tener relaciones no la llamó, ni buscó, ni tocó el tema; realmente llevaba un mes comportándose como cualquier patán y ella sólo podía pensar que era su culpa, por acostarse con él sin pensarlo, nada más por qué lo quería.

sábado, febrero 7

Mixtape

Tiene los labios mordidos y el culpable es él. Que no la ha mordido, todos lo sabemos. Que se muerde ella sola de lo nerviosa que la pone, él lo sabe y la sigue tratando igual.
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La primera vez que no corrió, ni huyó, ni pusó pretextos, juzgó por acciones pasadas de otras personas…La primera vez que, en resumen, se dejó llevar por el sentimiento, intensamente y sin miedo, obtuvo como resultado final un “No te quiero lastimar, pero no siento lo mismo. Ya no.”

martes, febrero 3

Todo lo puedo culpar a mi buena memoria

...aunque yo diga que tengo mala memoria. Para cosas de exámenes, nunca se me dio, aunque las fórmulas, de matemáticas, física y contabilidad, no se me volaban en el momento. O casi no lo hacían. Pero hablo de esa buena mala memoria que, al mencionar un pastel y un chocolate, me recuerda el chocolate de la primera vez, el eufemismo y el pastel que nunca llegó. Corte espacial a una fogata, y a una pulsera olvidada. Nunca a Placebo, aunque siempre a Placebo, en la primera vez, el día antes de la pulsera y mientras escribo. Volviendo al pastel, el recuerdo de una caguama modelo tamaño familiar, 5 minutos después de haber tosido como perra y una media hora después de haber dicho Estoy tomando antibiótico. Caguama es cerveza, cerveza es alcohol, y ron fue lo que tomé antes de viajar y enfermarme de faringitis, o laringitis ¿ven la mala memoria? Recordar las inyecciones, me recuerda el ron otra vez, y el regalo que di, un disco empaquetado en una bolsa de cookies and cream, como el de la primera vez. Un disco que resultaba casi imposible y que aún conservan aunque lo haya regalado yo. El vestido que llevaba, y ahora recuerdo en qué otro día lo usé, recuerdo el salón, los compañeros, la no broma, la platica, la cercanía, ver a las palomas otro día, uno en que no usé vestido, la sutil pedrada, esta otra sutil pedrada.


Los siguientes dos párrafos, también son culpa de la buenamala memoria.
Ese artista, años después, tocando mientras frente a mi alguien fumaba y tomaba fotos, me tomaba fotos. Ese alguien ahora está de verdad contento y feliz (y comprometido) con la chica de la guitarra esa que soñé. No, en realidad no es ella, sólo que después de la pulsera, después de terminar, soñé con ellos y en el sueño dije ¡La chica de la guitarra, la que he estado soñando! pero no es, nunca la he encontrado. ¿Qué les decía? De la mención de un pastel y un chocolate, al recuerdo de la chica flor que ahora sueño. De ella a las flores en general, a Sonora, a UMI. Del miedo al compromiso y cómo convertir malas decisiones, en decisiones a secas.

Littlest Things de Lily Allen me hacía llorar hace un año, más o menos, y debería ser el titulo de este post. La vuelvo a poner mientras recuerdo las cocheras, las salas, las cocinas, las camas, la cama que no recuerdo del todo, el pastel que no tengo, las lagrimas estancadas, las risas malbaratadas, las caricias legítimas, los besos, los dulces, los bubulubus, la carretera, Caramelos de cianuro, los hermanos, la familia, el desamor y todo lo que se quedó fuera de este post.

domingo, febrero 1

Cornerstone

Thought I saw you in the battleship
But it was only a look-a-like
She was nothing but a vision trick under the warning light 
She was close, close enough to be your ghost
But my chances turned to toast When I asked her if I could call her your name

I thought I saw you in the rusty hook
Huddled up in wicker chair
I wandered up for a closer look
And kissed who ever was sitting there
She was close, and she held me very tightly
'til I asked awfully politely, "Please Can I call you her name?"

Tell me where's your hiding place
I'm worried I'll forget your face
And I've asked everyone
And I'm beginning to think I imagined you all along