miércoles, febrero 25

Viento a favor

Justo cuando va a decidir, viene a su mente el recuerdo de 4 años atrás, con otra persona en mente, con desastroso resultado. Aquella vez, dos años de relación le impedían pensar en algo distinto a un futuro los dos juntos, casados, felices y contentos hasta cuando no. Recordó la emoción que sentía al pensar en el matrimonio, en despertar con ella cada día, con ella y los eventuales hijos; le daba miedo, pero también un sentimiento de paz, de que era lo correcto. Sin embargo, aquella vez no llegó a comprar el anillo, una emergencia familiar se lo impidió, coincidiendo con un cambio en la actitud de su novia, cada vez más ocupada y menos cariñosa. Cuando por fin tuvo de nuevo el dinero para la argolla, ya no tenía la ilusión. Siguió con ella un par de meses, hasta que se estrellaron. Todo eso recuerda en un segundo que dura lo suficiente para que la encargada de la tienda le pregunte si se encuentra bien. Señala un anillo, respira profundo y sonríe. Esta vez es otra persona, otra circunstancia, es el presente que no se repite y que no va a dejar pasar por estar viendo haciendo atrás.

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