jueves, enero 22

06 de enero

En julio por fin entré a clases de natación, un curso de verano. Unos días después, Timehop me informó que llevaba 2 años posponiendo aprender a nadar, y me reí amargamente porque me dolía todo el cuerpo, apenas y aguantaba caminar de vuelta a casa (no, no hacía NADA de ejercicio antes de eso). Veía a los avanzados nadar, a los niños pequeños aventarse clavados, a los de mi misma clase ir mucho más “fluidos”…y por supuesto que me enojaba conmigo por ir tan atrás.

 Desde el principio supe que para varios era su segundo curso, que casi todos hacían ejercicio regularmente o habían dejado de hacerlo a causa de escuela/trabajo. Empecé a entenderlo cuando entraron nuevas personas al grupo, ya que su principio, era mi “mitad del camino” por decir algo. En mi última clase del año, me dio un calambre por nadar mucho y muy rápido, algo que cuando empecé, cuando me enojaba por ir tan atrás, consideraba imposible. Entonces comprendí lo injusto que es comparar nuestro principio con el de alguien más, especialmente si la otra persona ya va “a mitad del camino.”

sí, nadar de dorso fue OTRO super drama, contado a detalle en  otro post

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