miércoles, septiembre 24

La culpa es de uno

La culpa es de uno. Repite, la culpa es de uno. De uno es la culpa y no solamente cuando no enamora. La culpa es de uno, por hacer promesas, por no comprometerse, por tener miedo de marcharse, por no ser valiente como para quedarse. La culpa es de uno que vive a medias, que no aclara ideas, que hoy dice querer algo y mañana ya no. La culpa es de uno por decir no saber lo que quiere, y por ponerse trabas mentales cuando todas las cartas están sobre la mesa. La culpa es de uno que busca excusas y pretextos. La culpa es de uno, no del otro. Si al leer esto sentiste pedradas, es tu culpa, no mía. Yo sólo ordeno mis ideas para comprender el motivo de la voz de Benedetti resonando en mi mente, diciendo que la culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo. La culpa es mía, por no enamorarte, ni provocarte lo suficiente. No tuya. La culpa que sientes al no corresponderme, es tuya.

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