domingo, septiembre 28

Don't you worry child

Dudaré tanto de las miradas simpáticas en la calle, como de los grandes gestos de amor. Del que diga quererme, como del que ponga peros. Palabras no bastaran, por más dulces que sean, en mis oídos han de caer como hiel. Dejará de aplicar conmigo el conocido ver para creer. Ver para seguir desconfiando, no creer que el abismo es real ni siquiera un segundo antes de saltar, si no hasta que me estrelle en el fondo y haya alguien allí para juntar los pedazos que él, por tardar tanto en llegar, y yo, por descuidada, provocamos.
Incluso en el proceso de restauración, dudaré que esa sea una segunda piel para mí, que la mano tendida no es sólo la izquierda, por estar sujetando a alguien más con la derecha, sino que ambas son mías. Dudaré de todos, voy a ir de puntitas no sólo con los que tengo confirmados como peligrosos, y de ser necesario caminaré como los cangrejos. Mejor, dos pasos adelante uno atrás, que medio tablero sólo para ser regresada, de golpe y sin advertencia, al inicio.

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