miércoles, agosto 27

Entra en el agua*

Cuando estás aprendiendo a nadar, te dan "gusanos" o tablas. Lo que entendí es que, como absorben agua y flotan, te van jalando, siendo así que puedes seguir practicando sacar la patada, ya que aparentemente no es sólo patalear ¿quién diría?

Una vez concluida esa etapa, si fue exitosa, te toca hacerlo todo tu solo, a cómo sepas, puedas, y con la fuerza y el impulso propio. Hay que estirar brazos, piernas, girar bien, estirar la punta del pie, relajarse, nunca pensar que uno no sabe nadar, o que está nadando en un alberca de más de dos metros cuando uno mide poco más de 1.60m.

Uno de los instructores dice que, tampoco hay que pensar "voy a brincar a una alberca de más de tres metros." Dice que sólo hay que ponerse lo más en la orilla posible, agarrar aire y saltar. Así nada más. Sin pensarlo. Porque cuando lo piensas, te da miedo y te quedas en la orilla viendo el agua, imaginando todo lo que puede salir mal. Por experiencia sé, una vez que algo sale mal, es más sencillo dejarte llevar, que recordar lo que sabes, lo que puedes. Las cosas sencillas como patalear, aunque sea mal, y estar mirando el fondo de la alberca, mentón pegado al pecho, para que sea más fácil impulsarte y también puedas salir a la superficie, por aire.

Claro está que, en clases de natación, si te trabas, da pánico o nervios, hay instructores que te alientan a hacerlo y te ayudan a no ahogarte.  Fuera de ahí, estás tú solo.

*o "Primer post donde comparo las clases de natación con la vida misma."

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