sábado, agosto 23

El otro lado del sol

Hay ocasiones en que las personas somos egoístas sin querer, sin siquiera pensarlo.
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No sabía cuál sería la decisión final cuando cruzó el estacionamiento, ni tampoco cuando llegó al lugar donde podría o abordar un autobús urbano o, caminar sólo un poco más para tomar un autobús con destino a su casa, a kilometros de distancia.

Se detuvo en donde habría de pararse el autobús, lo tomase ella o no, y desde donde también podía ver a viajantes que aun no arribaban a su destino final. "Y si me voy a quedar, necesito dejar esta maleta en guardería," eso fue todo lo que pudo pensar, aunque tenía algo más importante que decidir.

Irse, quedarse, ir a casa sola, ir a ver a alguien. Sabía que tenía un mensaje que enviar, más no sabía a quien todavía, ni lo que diría. Sabía lo básico, que eran contradictorios. No puedes quedarte e irte al mismo tiempo. No cuando hablamos de desplazamiento físico al menos.

Lo seguía pensando cuando decidió entrar a la central de autobuses. De día, siempre lucía distinto. Según su experiencia, de día había más familia o parejas, mientras que de noche, los solitarios viajaban. Tal vez a otra central donde alguien los esperaría, tal vez a otro lugar vacío. Eso sí resumía bien sus opciones, compañía vs soledad, cambio de aires vs monótono, pensar vs pensar en otras cosas. Y nadie iba a decidir por ella. Le gustaría que alguien lo hiciera, que la dejara sin opciones, un "o vienes o vienes" de verdad, sin obligación, con ganas. "¿Eso de verdad sucede? que alguien te diga o te haga algo solamente porque quiere, no porque cree que tú lo quieres...¿Y tú qué quieres?"

El problema, o detalle con ella es que iba ver a alguien, porque quería y en teoría podía. "Más que teoría, podría ir en camino en lugar de estar sentada en la central pensando. ¿Me tenías que decir que te parecía poco mi motivo? Eso me expuso...." sus pensamientos se interrumpieron cuando vio a una pareja de ancianos entrar tomados de la mano.Posiblemente nunca sabrá explicarlo, no fue poético ni motivo del gran descubrimiento, fue más bien el pensamiento de que el amor es así, compañía hasta cuando no. "Quien te quiere en su vida, lo dice. Y si yo por miedo no lo hago ¿es justo que espere alguien más lo haga? no es su obligación. O su sentir, no creo que sea su sentir. Es el mío, lo que me gustaría... Hay ocasiones en que las personas somos egoístas sin querer, sin siquiera pensarlo."

En ese momento, escribe un mensaje en su celular antes de guardarlo en su bolsa, tomar su maleta y, si esto fuese película, veríamos cómo camina en dirección a donde un cartel anuncia el servicio de guardaequipaje, y los demás anuncian destinos. La pantalla se iría a negros y no sabríamos qué decidió. Ni esto ni la vida de ella son una película, así que la vemos llegar a mostrador, decir el destino, seleccionar un horario, un asiento, dar su nombre y una tarjeta bancaria.

A casa, a dejar de ser egoísta.

--fin

En este sí tengo que hacer una aclaración, o comentario. Aunque yo sí estuve en la central de tal ciudad, a manera de escala, con la posibilidad de decirle a alguien "sí, vamos", esto es ficción en el sentido de que, ese día no pensé ninguna de estas cosas. Sólo a quién mandarle mensaje, o a nadie pero sí quedarme sola. Fue un momento, y lo demás se fue en pensar en un montón de drama familiar. Así que, por eso es ficción. No, por supuesto que no todos mis pensamientos son o merecen ser convertidos en ficción.

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