viernes, julio 18

"You live, you learn"

Es muy cierto. Todo lo que hacemos en la vida es aprender. Pero a veces esas lecciones vienen con una carga negativa, algo que, aun queriendo, no podemos ignorar. Ejemplo: el divorciado que no se volvería a casar, al menos no con cualquier persona, ni hasta muchos años después de la primera boda. Tal vez en el intermedio, conoce a alguien con quien sí funcionaría, pero no va a arriesgarse de la misma manera que antes, o como lo haría una persona que nunca ha estado casada. Ejemplo 2: todas las personas que ya no se lanzan de cabeza, ojos cerrados y manos atadas, a una relación. Las que quieren ser conquistadas, porque ya lo hicieron una vez, o dos, o tres, o siete veces y no es que ya no crean en el amor, es que ya saben que esos riesgos, aunque valgan la pena, dejan cicatrices de esas que arden si las tocas, y también si no. Esas personas que van a caminar despacio, dejándose alcanzar pero alejándose en el momento que la otra-persona dude. Así esa duda exista solamente por una fracción de segundo, será suficiente para que todas las cicatrices duelan al mismo tiempo, y uno decida que mejor ya no.

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