sábado, junio 14

Una rosa y una espina



Bronco me recuerda bastante a mi mamá ¿sabes? de buena manera. Sus palabras sólo llegaron al fondo mucho tiempo después, al crecer; o, quizá, como seguía estando presente en mi vida, eran sólo palabras. Son buenas recuerdos, como cuando me enseñó cosas básicas de cocina, que me sirvieron luego, cuando dejé de vivir con mi papá. O cuando veíamos televisión, novelas y telebasura pero platicábamos, supongo, y era agradable. Tal vez el mejor recuerdo son las clases de danza, que después de todo me llevaba, y hacía todas las actividades y, era bonito. Sí lo fue. Fueron casi sólo las palabras, ¿te fijas?, saber que hubiese preferido no tener más hijos, y yo misma preferir que no me hubieran tenido. No es igual a decir "preferiría no haber nacido". Mucho cuidado, yo lo que digo es que tal vez ellos hubiesen estado mejor con nada más dos hijos, o una tercera pero después, cuando no hubiese rencores por planes truncados. Tal vez por eso estoy  tan a favor de que cada quien elija si se quiere cuidar permanentemente, después de la relación o incluso ya embarazada. Eso tampoco es igual a decir que estoy a favor del aborto. Pero ya, este post es sólo para decir que Bronco me recuerda bastante a mi mamá.

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