viernes, junio 27

Retrovisor

Ahora soy yo fumando mientras leo en el parque, o cuando por alguna razón subo a la azotea, o subiendo para fumar. Son mis cigarros, mi encendedor, mi primera combustión sin compañía. Café, cigarros, cocacola, cicatrices, lengua que pica y dedos que se manchan de negro. El humo me hace llorar pero, ¿qué no me hace llorar? Algo pasa y ahora fumo dos cigarros diarios, pienso en todo y en nada, que no quiero ser una acosadora loca, que no quiero ser un número más, que no quiero compañía y que nada dura para siempre. Ni la sobriedad, ni la ebriedad, y sobre todo los cigarros, ahora que nadie me comparte, me doy cuenta lo efímeros que son. Pero no pienso en compañías pasadas, sí en sus nuevas parejas y me parece tan raro pero, hay algo en el momentáneo calor de un cigarrillo, que me orilla a preguntarme ¿De quién te vengabas todo el tiempo que yo estuve a tu lado?

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