miércoles, mayo 28

Lo que te hace grande.

Por fin alguien me cantó Lo que te hace grande :') No lloré pero si sentí que enserio no hay colisión ni ley de gravedad. Ese sentimiento que perdí hace mucho, ese abrazo/equilibrio que me provoca escuchar la canción.... no lo sé, necesito hacer un post sobre eso, con suerte ya en abril podré.

De este otro post y sí, se me olvidó escribir sobre ello. Bueno no, se convirtió en Atelophobia..

Vetusta Morla y Love of Lesbian se volvieron mi Soundtrack para trámites de titulación. Tiene sentido, a LoL los vi en vivo la noche antes de empezar mi último ciclo de clases, diplomado en fotoperiodismo, y a Vetusta, no los vi por esas mismas clases. Hasta el febrero de este año, claro.

Tal vez cada guiño esconda la llave que intentas tener. Porque hace mucho tiempo dije que todo lo de titulación me parecía muy lejano, demasiado pesado para mí. Me daba miedo o pánico, siendo honesta. No esperaba que aparecieran "atajos" que por supuesto tomé, porque estar titulada quiere decir una atadura menos, a esa escuela, a esta ciudad.

A veces nos queda grande y hay riesgo de alarma otra vez. Algunos atajos, más bien algunas personas tomamos atajos y nos despreocupamos de todo. Se nos hace fácil. Así que le holgazaneé. Entre eso y cambiar de tema, más nunca hacer la preguntas correctas, en algún punto me faltó el aire, el tiempo sobre todo. Y claro, empecé a hacer un chingo de drama en todos los otros aspectos de la vida y perdón por eso, tú quien supongo ya no lee mi blog.

Para ese entonces ya había perdido el sentimiento de poder. Siendo honesta, también el de amor y empezó mi entrenamiento anti corazón roto, quizá en el peor momento, pero al menos funcionó. Se me llenó la cabeza de telarañas y nubes negras, lo cual me hizo sentir que todo quedaría en nada. Como me sentía sola, muy poca cosa, o, en resumen, dramática, escuchar esta canción, era casi el único momento de retomar fuerzas, de recordar que yo solita me metí en esto porque en algún nivel, en un momento pasado, confiaba en mí. Porque después de todo, aunque pensar en el proceso me daba casi ataques de pánico, había eso de saber que no era tan difícil ni imposible. Sólo que no era sencillo ni rápido. A veces confundimos esas cosas.

Justo como el post de Atelophobia debería decir, fue cuando los amigos salieron al quite, a escuchar mientras intentaba desenredar todo y a soportar mi estrés. Aunque seguía de un modo insoportable, que realmente no notaba, se empezó a aclarar el panorama. En mi cabeza y en mi documento de titulación. Y no, hasta ahorita no entiendo cómo o por qué, pero todo fluyó padre.

En el vaiven de planes sin marcar, cae sobre ti la bomba universal. No hay colisión, ni ley de gravedad, que te pueda hacer caer aunque tiren a dar. 

Como un mes después del examen, alguien, mi papá, me recordó la primera vez que mencioné todo lo de titulación, mi pánico e inseguridad. Al final me dijo que fue un esfuerzo, tal vez más de lo que él supo, pero ya estaba, yo estaba y lo había logrado a pesar de. No hablaba sólo de la titulación, sino de la vida familiar los últimos 8 años, por decir lo menos. Ya muchos me habían felicitado para ese entonces,  incluido él, pero esas palabras suyas, con ese contexto, en ese momento, que sigue siendo este momento... Lo que te hace grande.

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