lunes, abril 15

"Tú tan Sabines y yo tan Vallejo". Y viceversa también

(la base para este post, fue algo escrito hace 2 años y medio en el otro blog)
Fueron Los Heraldo Negros y Ágape quienes me "vendieron" a Vallejo. No olvidemos Trilce, conozco una canción Trilce... Perdono no encontrar el libro, gracias a que cada que digo que tengo 2 antologías de César Vallejo, y juro que sale naturalmente en la plática, me preguntan dónde las conseguí :)

 Mi favorito de Trilce (LXXIV), tal vez justamente porque lo leí en el momento preciso para poder decir que

Hubo un día tan rico el año pasado...! 
que ya ni sé qué hacer con él. 

 Severas madres guías al colegio,
 asedian las reflexiones, y nosotros enflechamos 
la cara apenas. Para ya tarde saber 
que en aquello gozna la travesura 
y se rompe la sien.
 Qué día el del año pasado, 
que ya ni sé qué hacer con él, 
rota la sien y todo. 

 Por esto nos separarán, 
por eso y para ya no hagamos mal. 
Y las reflexiones técnicas aún dicen 
¿no las vas a oír? que dentro de dos gráfilas oscuras y aparte, 
por haber sido niños y también 
por habernos juntado mucho en la vida, 
reclusos para siempre nos irán a encerrar. 

 Para que te compongas. 

 Con LXXIV se acuñó ese "tú tan Vallejo y yo tan Sabines" que Piedra negra sobre una piedra blanca, reafirmó. Piedra negra, sobre una piedra blanca; ritual mortuorio, morirse en París con aguacero, un día del cual tienes ya el recuerdo, poemas para recitar después de desayunar, para firmar correos, para no olvidar. 

Leerlo en 2011 y pensar lo mismo mientra lo leo en 2013. Ni llueve, ni estamos en País, ni nos vamos a morir por no estar juntos. No nos vamos a morir.

Es tan familiar, incluso para Vallejo

Algo te identifica con el que se aleja de ti y es la facultad común de volver: de ahí tu más grande pesadumbre. 
 Algo te separa del que se queda contigo, y es la común esclavitud común de partir: de ahí tus más nimios regocijos.

Me dirijo, en esta forma, a las individualidades colectivas, tanto como a las colectividades individuales y a los que, entre unas y otras, yacen marchando al son de las fronteras o, simplemente, marcan el paso inmóvil en el borde del mundo.
Algo típicamente neutro, de inexorablemente neutro, interpónese entre el ladrón y su víctima. Esto, así mismo, puede discernirse tratándose del cirujano y del paciente. Horrible medialuna, convexa y solar, cobija a unos y otros. Porque el objeto hurtado tiene también su peso indiferente, y el órgano intervenido, también su grasa triste.
¿Qué hay de más desesperante en la tierra, que la imposibilidad en que se halla el hombre feliz de ser infortunado y el hombre bueno, de ser malvado ?

 ... ¡Alejarse! ¡Quedarse! ¡Volver! ¡Partir! Toda la mecánica social cabe en estas palabras 



 César Vallejo Perdió el conocimiento un jueves, pero de abril. Murió el viernes siguiente.

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