miércoles, febrero 6

Agridoce.

Hace días estaba escribiendo un post, bueno re-escribiendo algo escrito en el otro blog hace semanas. De hecho ni es post, son 2 líneas sobre un tema recurrente cuando no quiero pensar en las cosas importantes. La "versión" para este blog ya había quedado más larga, pero finalmente ni lo publique, ni lo guardé en borradores. Coincidencia entre el momento en que terminé de escribir y el momento cuando sucedió algo muy cercano a lo que estaba tenía escrito. No quiero a nadie pensando "eso lo escribió por mí". 

Nunca quiero que las personas que NO saben, anden por ahí pensando que sí saben por qué escribí/escuché/vi/hice/dije. A estas alturas ya sé que no me van a preguntar, van a asumir que lo saben. Eso me detiene mucho a la hora de escribir.

Alguien me dice que ya me deje de mamadas y de pendejadas. Yo ni contesto por qué sé que tiene la razón (eso y que  es de las -MUY- pocas personas que sí saben). Ya fue mucho.... Y después de aquí, no viene un cambio radical, ni solución mágica a todo. No. Quise escribirlo y ya (al menos desde la vista que tiene la mayoría de los que estén leyendo). Fin.

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