miércoles, octubre 3

Parallels

Se había imaginado cómo sería este encuentro algunas veces.

Cuando estaba feliz, imaginaba que esta persona entraba a la tienda, se probaba algunas prendas, se decidía por 2 y, al momento de pagar, se barrían mutuamente con la mirada pero nunca decían nada. Tal vez pensaban lo mismo, que no tenía sentido sentirse amenazadas.

Sucedía que en momentos tristes, o menos felices, sobre todo si su novio se estaba comportando un poco más ausente de lo normal; la película en su cabeza se la imaginaba entrando, feliz y contenta hasta cuando no, toda dulzura y amabilidad con ella y sus compañeras. Claro que eso le molestaba, perdía los estribos y todo terminaba en pelea barata.

Ademas de "existe y estoy consciente del punto donde se interceptan nuestros caminos" no tenía otra excusa para gastar tanto tiempo imaginando lo que podría suceder. Era tonto, decía una amiga, ya que era casi imposible que pasara.

Un día salió a realizar unos movimientos bancarios, la parte que menos le agradaba de su , de otra manera, trabajo de ensueño. No estaba feliz, ni triste; era más bien un día normal, un día cualquiera o uno de weba, diría su novio. Volvió a la tienda para encontrarla ahí.

En medio del maniqui con el peinado hipster y el espejo que ocupaba toda una pared, sentada en uno de las sillas estilo vintage, imitación mármol, tres veces más bonita que cómoda.  Ahí estaba, totalmente concentrada en su teléfono celular, como si estuviera leyendo algo que sólo podría ser la explicación real y confirmada a los misterios del universo.

No se le quedó viendo más allá el tiempo necesario para confirmar que sí era. Supone que luego alzó la mirada, para comprobar que había llegado el motivo de que no quisiera voltear más que a su celular.

-Me gusta... ¿te gusta?

La pregunta desconcertó a ambas mujeres, pero la que tenía que contestar pronto se tranquilizó y contestó -Te queda un poco suelto del hombro, imagino que te lo pueden arreglar. ... las tiendas hacen eso, creo. -No sonaba prepotente, más bien... no quería incomodar.

La vendedora se apresuro a decir que sí, que cualquier alteración se podía hacer y simplemente tenían que regresar en unos días. -En unos días ya no tendré amiga que me acompañé a ver cómo me queda.

-Jeje, sí, exacto, en dos días te quedas sin amiga... por un tiempo. Ya volveré y te diré "esas de la tienda sí saben lo que hacen".

Risitas general. Ella se quedó pensando que sí, que su novio había estado saliendo más tarde de lo acostumbrado y sólo se habían visto el fin de semana. Eso, y que le había dicho que ya eran los último días, ya tendría tiempo para ella. Suspiró, se imaginaba que tenía el titulo pero no realmente el lugar más importante para él y sus tiempos; confirmarlo era un asunto totalmente distinto.

-Bueno entonces te lo dejo.

-Sí claro, deja le pongo una marca donde hay que ajustar.

Ellas se quedaron solas. Hicieron como qe no lo notaron.

-Gracias por su compra, vuelvan pronto.

Volteó a verla y se sorprendió al encontrarse directo con su mirada. Actuaron igual, encogiéndose de hombros y sonriendo muy levemente.

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