miércoles, mayo 9

Deslízate


Mi súper poder es nunca saber qué está pasando. Y el poder menor es el de no darme cuenta cuando cambian mis prioridades. De repente no salí corriendo, ni intenté hacerle trampa al destino. Lo dejé correr, y pues lo "triste" fue darme cuenta soy siempre la que busca las maneras y se inventa los pretextos. No puedo seguir así toda la vida, no sin un poquito de esfuerzo del lado contrario pues.

En el mismo tono esperanzador, tampoco salí corriendo de mis obligaciones autoimpuestas. Esta vez no tengo nada que reclamarme (la vocecita lleva días buscando algo, cualquier cosa). Es cuando llega  el miedo. Lo linkeo porque me entiende tan poca gente que es claro no he sabido explicarlo. Aunque mi vida no está así de perfecta...

Para algunos asuntos de mi vida, me falta aprender lo que la protagonista del cuento veneciano de Billie Upward: "ya para entonces no le interesa preguntar a su compañero el sentido de nada, porque ha aprendido súbitamente que lo importante no es preguntar ni emitir respuestas sino dejar que los sentidos conozcan, se equivoquen, rectifiquen"

Profundo miedo de equivocarme en esos asuntos. Un corazón roto como quiera se parcha ("Es posible, siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad"), pero... pues hay cosas que no tan sencillo.

En fin, así cómo nunca sé qué está pasando, confío, poquito, que un día "no sé cómo pero lo logré :D" (Sí, claro, esfuerzo de mi parte, sí)

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