lunes, abril 16

Autocritica

En las películas, en las series de ficción, incluso en la literatura siempre ocurre algo que salva al protagonista. Estás en el borde, no te quedan ni centímetros para comenzar a caer, y entonces llega el príncipe, el héroe, el amigo que te va a traer de nueva cuenta a la vida.

Así sucede en esos mundos fantásticos. Ahí encuentras quien te escuche, incluso con tus problemas más tontos. Aparece tu salvador, alguien para darte paz mental. En la vida real, si algo se rompe luego no hay quién lo reparé o se haga cargo de ello. Ocurren pequeños desastres y no falta el “amigo” para decir que a él le pasan cosas peores y sigue de pie. No hay milagros, encuentros fortuitos ni salvaciones de último minuto.

 He estado pensando eso y esperando lo que no va a ocurrir. No habrá mano salvadora, ni abrazo para impedir tomes ese salto de fe dejando atrás la cornisa, y con ella a todos los que no se interesaron en ser héroes.

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