viernes, marzo 2

AmorOdio 15: Incendios


Incendios.
Dime amor si estás ardiendo y si es que puedo aliviarte yo.

Su vaso y tu botella chocan, toma ella más que tú y también más rápido. Te preocuparías pero ni la conoces, ni parece necesitar alguien la cuide. No dicen nada más, cada quien a lo suyo. Piensas en todo lo que pudiste haber hecho diferente, en cómo se pudo haber salvado la relación.

-Tu costumbre es tener el corazón roto.

Te ríes de buena gana y más de lo que tus colegas han logrado en dos semanas. No, no lo haces por gusto o por tradición, -Simplemente me sucede. Me enamoro de la equivocada.

-Una y otra vez, es tu costumbre. –El cantinero le sirve otra,  continúas con tu cerveza y te sientes retado tácitamente. Estúpido ego-orgullo masculino. Le das mate y pides otra. –La ingesta de alcohol, también. Aunque sospecho que eso lo haces sin necesidad del corazón roto.

Te encojes de hombros. ¿Tan mala cara tienes? –No se puede ver en la cara si alguien tiene el corazón entero.

-No, pero si está sólo en un bar, entonces queda claro. ¿Fue culpa tuya?

-No. - Respondes sin pensarlo, pero con honestidad. No lo fue. Te dijo  no le agradaban tus amistades, dejaste de salir a menos que ella fuese también; dijo  bebías mucho, y te moderaste tanto que tus amigos se mostraron preocupados; mencionó tu edad y tu estilo de vestir, intentaste cambiarlo e incluso encontrar uno de esos aburridos trabajos que de otra manera ni considerarías. Le diste todo lo que pidió para seguir.

-Siempre es de nosotras. Lo digo enserio.

Más cerveza, más ron. Ideas danzantes y desconcertantes. No te imaginas a tu exnovia haciendo lo que está mujer, que parece ser de su misma edad además, está haciendo. Sola en un bar, hablando con extraños. No va.

-¿Por qué estás aquí?

Suspira. Voltea no sólo su rostro sino todo su cuerpo hacia a ti. Suspiro. Trago. Suspiro. Estira su brazo y te acaricia el cabello. –Por lo mismo.

No dice más pero te continúa viendo. Intensamente. De repente, tienes mucho calor y sabes que eso no puede ser bueno para nadie. -¿Cuánto tiempo llevaban juntos?

-Nunca lo estuvimos. Por eso te digo que siempre es culpa de las mujeres. -Tienes que acercarte porque su voz ha bajado unos cuantos decibeles.– Cuando estás quedando con alguien, y tu impulso de cercanía te lleva a acostarse con otra persona siendo que todos se conocen y pecan de comunicativos…

-Muy malo.

Vuelve a acomodarse de frente a la barra y deberías hacer lo mismo. Incluso quizá irte. Por lo dicho, lo bebido, ser desconocidos, y por todo, imaginas que todo esto puede acabar con ropa desperdigada por el suelo y un condón menos en tu billetera. Pero no, eso no va a pasar.

-Tú no sueles venir aquí.

-¿Pasas mucho tiempo aquí?

 -Mi costumbre. Un ex novio trabaja cerca, yo aquí lo esperaba.

-Pero ya no estas con él.

-Costumbres. Se rompe más fácil un corazón.

-Salud por eso.

Se voltean a ver una vez más. Sonríen los dos. ¿Señal universal llevada a cabo cuando las ganas de besar a quien te está viendo son muchas?: lamerse los labios. Justo como ella hizo. Se termina su trago y aprovechas para darle un beso. Tímido primero, hasta que ella responde convirtiéndolo todo en algo parecido a la pasión, sólo que sin amor. Se chupan, se acarician lo que pueden, se muerden. No se queman (eso vendrá después).


---fin, por ahora. 
Cuento 15 titulado por la canción de Nacho Vegas ♥
Con dedicatoria, síp. Dice una canción "hoy que no estás, sólo puedo hacer canción". Yo sólo puedo hacertelo cuento, por ahora.

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