sábado, octubre 1

Falling on sequence

Dijiste no poder seguir aquí, necesitar algo más. Mencionaste que no era que yo te estuviera ahogando, aunque parece que sí lo hacía un poco, sino que tu naturaleza era correr. Detenerse, decías, es anclarse; y anclarse es como morir en vida.


No comprendo cuando dices que te sentías atrapado, si mi costumbre era dejarte ser. Por eso no te detuve. Ayude a sacar tu ropa del armario, pero no te vi empacar. Tú hacías eso mientras yo separaba tu colección de películas de la mía, de modo que, cuando llegase el momento de meterlas en una caja, yo no tendría que estar en la sala. Me fui al cuarto que solía ser nuestro, puse música al volumen máximo, cerré los ojos, escuché la puerta que se cerraba y me eche a llorar como la nena que todavía soy.

Me quedé sola en una casa que siempre considere grande hasta para los dos. Me di cuenta que mi rutina eras tú. Impartir clases por la mañana, mientras escribías. Comida a media tarde porque tenías hambre, yo no siempre pero todo era por estar contigo. Tarde para ir a la escuela, eso sí los dos; diferencia que me saltaba clases si me lo pedías. Noche de escribir, tú ficciones y yo lecciones. La cena era lo de menos, por lo menos el postre sí era para los dos. Existen cosas que ni compartidas son divertidas, pero hacerlas sola es un asco total.

Estaba en un proceso de acostumbrarme, de dejar de llorar cada noche añorando tu regreso, de quererme un poco más. En eso estaba cuando llamaste de nuevo a la puerta. Tus mejores jeans, los más rasgados, y una de las camisas que te regalé; en la mano llevabas una solitaria flor azul. No dijiste sentirlo, mucho menos pediste perdón ni juraste no volver a hacerlo. Sonreíste tímidamente, midiendo el terreno tal vez, alargaste tu brazo para tocar el mío y fui yo quien se acercó para dar un abrazo y muchos besos.

Dos meses. Uno que estuviste fuera, y otro desde que volviste. Igual me das un segundo de felicidad antes de irte. Quizás luego ya no regreses, o tardes más. No importa, yo espero.
---fin

-Antología Amor-Odio. Entrega número 8.
-De los pendientes de publicar.... mejor suerte para la próxima supongo.
-"Reseña de Los Amorosos o de Sabines en realidad.

por cierto, lean a Emily en Revista Ohio #5 , a mi me encantó su carta-relato :)

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